Fases del proceso de escritura

200222049-001La escritura, desde la alfabetización inicial del niño pequeño hasta el adulto escritor competente, va abarcando fases o etapas sucesivas.

Es algo que se va desenvolviendo, se va tejiendo, va avanzando de un punto inicial a otro final.

No es un producto acabado que se obtiene de una vez, en un solo paso y para siempre.

El hombre está en un proceso continuo de alfabetización. Nunca acaba.

Por eso se habla de una alfabetización inicial, que es cuando el niño se apropia de las herramientas del código escrito y de un “alfabetizándose” del joven y adulto que se va construyendo durante toda la vida del sujeto.

Este proceso de escritura tiene momentos que conforman el “esquema del proceso de escritura”:

PREESCRITURA:

  • Reconocimiento de la  situación.
  • Selección de tipo de texto. Organización global.

PRIMERA ESCRITURA:

  • Borrador/ borradores.

REVISION:

  • Relectura del texto.
  • Reescritura (parcial o total).

VERSION FINAL


Estos momentos no son rígidos ni aparecen en todos en un acto de escritura. Es importante comprender que la escritura depende de un “proceso” y por lo tanto, hay un método posible de trabajo y que no es preciso tener unas condiciones  especiales para hacerlo.

Para ello, es necesario posibilitarle a los alumnos actividades donde todas las fases de escritura tengan lugar.

Esto implica enseñarles a los sujetos de aprendizaje lo siguiente:

  1. Cómo se puede producir un texto.
  2. Ofrecerles estrategias para explorar y organizar las ideas, para escribirlas y revisarlas.
  3. Habituarlos a trabajar en sus textos.

Sintetizando, las fases del esquema de escritura, tienen pasos que son importantes que el “escritor” las cumpla y que son:

FASES:

1. La preescritura.
2. La primera escritura.
3. La revisión
4. El borrador.
5. La versión final o definitiva.

La preescritura: es el momento previo a ponerse a escribir. El primer paso consiste en delimitar ¿cuál es la situación comunicativa, es decir, en pensar:

A) En el destinatario: ¿a quién se dirige este texto?, ¿quién lo va a leer o escuchar?. Pensar en el destinatario trae como consecuencia inmediata elegir la variedad lingüística correspondiente.

B) En el propósito del texto: ¿qué intento provocar con este texto? ¿Para qué lo escribo?. Para informar, para pedir, para saludar, para recordar, para convencer, etc.

C) En el tema o contenido: ¿Acerca de qué escribo?, ¿Qué tema/s voy a abordar?, ¿Lo sé todo o debo consultar alguna fuente o a otras personas?.

D) En el soporte: ¿dónde lo voy a escribir?, ¿Qué materiales necesito?.

Una vez definidos, hay que seleccionar un tipo de texto, adecuado para cada situación.

Después, hay que elaborar una idea general de la organización del texto:

¿Cómo empezar?.

¿Cómo seguir?.

¿Cómo terminar?.

Esta idea inicial o planificación, se irá redefiniendo en el transcurso de la escritura.

Planificar el texto antes de comenzar a escribir, permite tener una idea previa y generar un plan de acción que acompañará el proceso.

El texto puede cambiar en parte, o totalmente en relación con la idea original. Estos cambios dependerán de cada individuo.

Inclusive, puede llegar el caso que ante una versión satisfactoria desde el punto de vista formal, al autor no le guste y decida escribir otra completamente diferente.

Es necesario darle a los alumnos un tiempo previo para pensar, decidir y organizar un plan de trabajo para el texto.

La primera escritura: Ya se está en condiciones de empezar a escribir.

Como las ideas pueden salir en forma desordenada, se usan los borradores, susceptibles de corrección y modificación y son los lugares donde el que escribe puede tachar, borrar, hacer marcas, flechas, etc.

Es el lugar donde comienza a construirse el texto.

En este espacio, el docente corrige junto al niño; le sugiere cambios; los guía para que aplique sus conocimientos previos sobre el tema en cuestión y en las actividades de sistematización del código y evaluar la evolución del alumno como productor de textos.

La revisión: Al hacer el borrador, se lee, relee parcial y/o totalmente el texto. Ahí se posicionan como lectores y para ello deben separarse de su texto, como si fuera un lector ajeno.

Para apropiarse de esta estrategia, sirven las actividades grupales de escritura, orientados por el docente.

Leer y releer el texto conduce a una revisión permanente, para controlar que se mantenga la coherencia.

La reescritura no significa que hay que escribir todo nuevamente, copiando sino reproduciendo profundizando sobre el texto.

La versión final o definitiva: se da cuando ya no permite mayor profundización.

Profundizar en un tema consiste en hacer todas las modificaciones y correcciones que estén a su alcance, en función de lo que ha aprendido.

Por lo tanto, un texto alcanzó una versión definitiva cuando:

  1. Es adecuado a la situación.
  2. Su estructura se asemeja a la de los textos de circulación social.
  3. Las ideas están bien organizadas.
  4. Se realizaron correcciones formales que el alumno es capaz de hacer en ese momento de su aprendizaje.

Lic. María Cristina Cicarelli

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