Problemas estratégicos de la enseñanza de las prácticas del lenguaje en el nivel inicial y la enseñanza primaria

El niño desde que nace debe comunicarse con el mundo que lo rodea, al principio desde una manera limitada y luego, mediante estrategias que va creando y por ensayo y error, va incorporándose a la comunidad lingüística a la cual pertenece.

A veces, el desconocimiento de los padres y de los maestros acerca del proceso que se opera en el sujeto de aprendizaje durante la adquisición del lenguaje, genera la mayoría de los problemas de aprendizaje que se presentan en la escuela, observándose un desfasaje entre la óptica del docente y la realidad psicológica del niño.

En este proceso alfabetizador se observan criterios individualizadores de la enseñanza, desarrollo de temáticas altamente estructuradas, aisladas, desglosamiento de la lectura en pequeños segmentos… tal vez, por desconocer las nuevas posturas de investigación,  las teorías de aprendizaje, por una falta de actualización bibliográfica. Por no ser, en síntesis, un investigador en su propia práctica.

Otras veces, no se reconoce la diversidad de ritmos en el aprendizaje de los niños, que no siempre coinciden con sus referentes cronológicos y no se comprende la importancia de una comprometida interrelación con la sociedad y la cultura, respetando las variedades lingüísticas y regionales.

Al desconocer los modos de intervención didáctica no se propician situaciones progresivas de experiencias orales, de lectura y escritura, limitando así, el desarrollo de competencias verbales que promuevan la producción de distintos formatos orales y de algunos escritos en este nivel.

Por un inadecuado conocimiento disciplinar y didáctico del área, no se encara el proceso de enseñanza y aprendizaje de la lengua desde un enfoque comunicativo, funcional, en uso, donde lo oral y lo escrito se enseñan como dos procesos independientes pero íntimamente relacionados, optimizando las estrategias y los recursos necesarios para que los alumnos del nivel inicial y del primer ciclo, transiten este proceso alfabetizador.

Y por último, es necesario redefinir la enseñanza de la literatura capacitando a los docentes, reconceptualizándola, diseñando situaciones didácticas que sean propiciadoras del desarrollo progresivo de las competencias lectoras de los alumnos y de su creatividad, como seres que piensan, sienten y se emocionan..

Comprender el mundo infantil implica conocer que su historia se va conformando  no, solamente, a partir de sus propias experiencias diarias, sino que, además está enmarcada en la inclusión de una familia, una comunidad, una cultura…

Su participación en experiencias de alfabetización con otros miembros de su micromedio, también forma parte de su historia.

Este proceso se pone en marcha a partir de una necesidad real, sentida e implica reconstruir los elementos, las relaciones, interrelaciones, cualidades y determinaciones que  van conformando esas situaciones vitales. (1)

”Los primeros procedimientos con vistas a la alfabetización tiene que ver con la identificación de  un mensaje gráfico.  Para esto es interesante trabajar con tipos  de mensajes gráficos (…). Así también la utilización de pictogramas (…).

Esta instancia que debe aparecer ya en el nivel inicial, es importante  porque supone  un primer paso hacia la concepción de lo gráfico como soporte sistemático de  contenido.  Un primer paso hacia el signo gráfico es por  la vía de la iconicidad. Se trata en efecto, de un trabajo de codificación desde lo  más figurativo aunque igualmente convencional(…). El aprendizaje será al mismo tiempo preparatorio para entender otras organizaciones de tipo significado-significante socialmente relevantes”. (Alisedo, Graciela “Didáctica de las Ciencias del lenguaje” –pá125-126).

Interactuando en un medio dado, van entretejiendo redes de significación cada vez más complejas en la medida que  van conceptualizando la realidad circundante.

Siendo el docente un investigador en su propia práctica, un observador que está atento a las interacciones que realizan los sujetos de aprendizaje en hechos de alfabetización, comprenderá la significación de esas historias en el desarrollo del conocimiento de esos alumnos. Conocimiento que construyen en respuesta a los objetos de la cultura.

En definitiva, se intenta avanzar en un proceso, cuyo objetivo último, es lograr usuarios competentes y autónomos.

El iniciar el proceso de alfabetización, abre el camino a contenidos conceptuales, procedimentales y actitudinales  favoreciendo el desarrollo integral, optimizando su potencial y generando una base sólida que evitará múltiples fracasos escolares posteriores.

Comenzarán y desarrollarán un proceso de apropiación de los contenidos propuestos, que se continuarán en etapas sucesivas. (2)

2“Los niños realizan en todo este proceso la misma investigación que efectuaría un adulto ante un libro o revista escrito en un idioma desconocido: inferir el mensaje a través de indicadores, porque  el niño busca el mensaje, no lo que está escrito.  La evolución operada en estos actos de lectura es nada más que la manifestación de la competencia Lingüística que todo ser humano posee.

Es mediante ella que el niño realiza asociaciones entre lo que él conoce de la lengua oral y este modo particular de representación gráfica que es la lengua escrita”.  (“Abordaje de la lectura y escritura  desde una perspectiva psicolinguïstica” –  Prato, Norma Lidia – 1998).

Por otra parte, se democratizan las posibilidades de acceso, al primer ciclo, siendo el nivel inicial una herramienta igualadora para los sectores más postergados eliminando una de las mayores causas de diferenciación entre niños preescolarizados y no preescolarizados, compensando la diversidad, conservando las distintas identidades y posibilitando su completo desarrollo en una escuela para todos.

Con los nuevos lineamientos de la transformación educativa, se intenta realizar una revisión crítica de las prácticas alfabetizadoras para que los docentes reflexionen sobre las situaciones de enseñanza y sobre sus prácticas en el aula.

De ese análisis e investigación en su propia práctica reconstruirán sus propios modelos de trabajo realizando confrontaciones constructivistas con otros modelos a partir de marcos teóricos disciplinares y metodológicos innovadores.

Actualizarán y profundizarán sus conocimientos acerca de la importancia de la oralidad y de los procesos de escritura y la apropiación de los sistemas de notación de la lengua escrita para que los alumnos logren alfabetizarse paulatinamente, sin que sea necesario que completen totalmente la alfabeticidad del sistema.

A partir del trabajo en el aula, el docente deberá “armar el andamiaje” generando situaciones de aprendizaje tales que posibiliten la secuencialización de estrategias de actividades por orden de dificultad, contextualizadas y vinculadas con situaciones reales orales y escritas.

Redefinirán la manera de enseñar literatura en este ciclo, reconceptualizando propuestas de trabajo que posibiliten el desarrollo progresivo de las competencias lectoras de los niños, a partir de su estudio y análisis previo. (3)

“Literatura infantil: “…se le adjudica cierta gratuidad y se la ubica en el plano que llamaríamos de la distracción o el entretenimiento”.(.). “  es la que narra, distrae, poetiza, ayuda a imaginar, sobresalta, hace reir o llorar, sin otro ánimo que el de utilizar una simple operación de comunicación antiutilitaria”. (“La literatura en la educación inicial – E.G.B” – Miretti, María Luisa – 1998).

Este nuevo docente, estratega, investigador en acción, resignificará, además el rol importante que cumplen los pares en este proceso, al pensar el lenguaje de maneras nuevas y diferentes.

Promoverá la reflexión acerca de la función social de la lectura y la escritura, sus propósitos, semejanzas y diferencias con el lenguaje oral y con otras formas de representación, como ser la plástica, lo corporal y comprendiendo que la lectura y la escritura son prácticas complementarias e íntimamente relacionadas.

Promoverá el placer y el gusto por la lectura y por los distintos formatos textuales.  Respetará la lengua materna y las relaciones entre sus competencias lingüísticas y el medio social en el que están insertos.

Avendaño, Fernando C., en “Planificación del área de la lengua en el proyecto  curricular institucional” expresa en su libro qué:

  • “Se intentará lograr el dominio lingüístico y comunicativo que permita expresar y defender los propios puntos de vista y construir visiones del mundo compartidas o alternativas.
  • Desarrollar y perfeccionar el lenguaje oral y consolidar el lenguaje escrito, como medio de acceso, circulación y elaboración de saberes y conocimientos formalizados.
  • Posibilitar la interacción con el patrimonio lingüístico, cultural y literario de nuestro idioma.
  • Adquirir aquellos registros y variedades estandarizados  que permitan una inserción social positiva en la comunidad…”.

Recordar que enseñar lenguaje implica una didáctica orientada hacia la producción de inferencias y construcciones a partir de las propias prácticas verbales.

Además, para la mayoría de los niños leer y escribir no es un saber inicial sino un saber que se construye a través de situaciones de interacción y las interacciones escolares cumplen en estos aspectos un rol fundamental.

Y muchos niños no tienen acceso fuera de la escuela de estar en contacto con libros, ni de explorarlos, ni que se les lea y mucho menos la posibilidad de elegir qué leer.

Al igual que los adultos, los niños también leen y escriben  de distintas maneras y no siempre del modo que el docente espera.

Hay muchas formas de leer y escribir y desde el ingreso a la escuela, sin embargo, comienzan a enfrentarse a diferentes problemas aunque no sean saberes iniciales sino que se irán construyendo.

Al estimular el contacto con los libros, los niños pueden comparar, confrontar hipótesis de lectura, opinar, manifestar sus gustos lectores, descubrir, expresar sentimientos y pensamientos, recrear lo leído, hacer anticipaciones, imaginar, soñar, crear…

El docente como formador, investigador en su propia práctica, debe posibilitar las herramientas para que sus alumnos puedan formar sus gustos como lector y desarrollen su competencia comunicativa.

Para que puedan leer y escribir deben propiciar situaciones de lectura y escritura donde los alumnos las realicen autónomamente y que persigan diferentes propósitos.

Al hojear los libros, mirar los títulos, explorar el material, las ilustraciones, buscan datos e indicadores que les posibilitarán encontrar información sobre el tema para hallar “qué dice” y “dónde dice algo” que el docente solicita.

A su vez el maestro dará pistas y generará conflictos cognitivos. De esta manera, estará enseñando a entender además, como se organiza el sistema de escritura, aparte de realizar prácticas de lectura.

Al incorporar prácticas verbales de lectura y escritura, manipulan, transforman y manejan el lenguaje apropiándose del enunciado, para lograr, finalmente una mayor autonomía de pensamiento y poder de comunicación.

Para poder optimizar estas acciones, el docente debe conocer y manejar los fundamentos y el análisis de un modelo socioconstructivo que tenga como eje el significado y el sentido de la lectura y la producción de textos.

Deberá propiciar estrategias didácticas que promuevan el uso de la escritura y la lectura en situaciones sociales reales por medio de su intervención planificada.

Lic. María Cristina Cicarelli

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